No inviertas, DA. No te apropies, RECIBE
diciembre 16, 2018
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Dar y recibir son elementos polares que cuando están en equilibrio y armonía nos llenan de satisfacción, nos hacen la vida mas fácil y nos generan bienestar.

Como seres humanos que vivimos en sociedad, interactuamos constantemente dando y recibiendo.  La naturaleza también lo hace y hay muchos ejemplos de ello, uno de los mas conocidos es la de la polinización que llevan a cabo insectos y aves (colibríes por ejemplo), los cuales a cambio de esparcir el polen de flor en flor se alimentan del néctar que éstas producen.

En nuestras relaciones interpersonales la acción de dar y recibir no siempre esta en equilibrio ya que dependerá mucho “desde donde” lo hacemos y con la “intención” que lo hacemos.

 

LA ALTERACIÓN DE DAR Y RECIBIR

En multitud de ocasiones, cuando damos lo que realmente estamos haciendo es una “inversión” y, cuando recibimos, lo que sucede es que nos “apropiamos” de lo recibido

¿Qué sucede cuando se actúa de esta manera? Se realizan acciones desde la mente y no desde el corazón. La mente crea expectativas y emite juicios, como, por ejemplo, “algún día me devolverá lo que estoy haciendo por el”.  Desde este punto de vista, invierto para recibir.

Y si, por el contrario, cuando recibo considero que es mi derecho y no siento ni la mas mínima gratitud ni soy capaz de reconocerle al otro lo que me da, se trata de un acto de “apropiación”.

Tanto la “inversión” como la “apropiación”, generan sufrimiento y frustración porque nunca será suficiente lo que recibes respecto a lo que das, y nunca recibirás lo que consideras que tu mereces.

 

EL EQUILIBRIO ENTRE DAR Y RECIBIR

Para poder sentirse en paz, se debe mantener el equilibrio. El recibir crea el dar, y el dar crea el recibir, ambas mantienen el orden natural.

Si damos y recibimos de una manera sana: al recibir, sentiremos agradecimiento; al igual que, al dar, un sentimiento de alegría.

Todo depende desde donde afrontes tu vida. Si realizas actos desde el corazón, recibirás de corazón. Estos actos nacen desde el amor.

Al dar de un modo verdadero, te encuentras en sintonía con el universo y esto produce alegría y bienestar. Cuando das, lo sueltas y no generas expectativas. Simplemente das sin buscar nada a cambio.

Al recibir de un modo sano, reconoces la acción del otro y de una manera intrínseca sientes gratitud hacia el. Aquellos que viven en el agradecimiento, observan más razones por las que sentirse bendecidos, ya sean materiales o no, como una puesta de sol, una conversación con algún ser querido o, simplemente estar vivos.

 

ESTAR PRESENTE

Para evitar caer en este circulo vicioso, debes de ser consciente de qué ocurre a tu alrededor. Para facilitar esta tarea, podrás cuestionarte las siguientes preguntas:

  • ¿Qué sientes cuando das o recibes?
  • ¿Das de corazón o por el contrario sientes que te han de devolver el favor?
  • ¿Te sientes bien cuando das?
  • Cuando recibes, ¿lo haces desde el amor o desde el juicio?
  • ¿Eres consciente cuando recibes? ¿Lo agradeces o te adueñas de ello?

 

Si Das desde el Corazón y Recibes desde la Gratitud vivirás en la Abundancia”

 

Pilar López

Coach Transpersonal y Consultora de Mindfulness