Las Expectativas conducen al Sufrimiento
diciembre 7, 2018
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Las Expectativa conducen al sufrimiento ya que generan una imagen mental previa sobre una persona, asunto o situación.

Ya desde los primeros años de vida, vamos desarrollando imágenes de cómo tendrían que ser nuestros padres ideales. Desde el momento en el que empezamos a relacionarnos con otros niños, vemos que estos tienen también “papás y mamás”  y que estos otros “papás y mamás” actúan a veces de manera diferente a como actúan los nuestros, como resultado de esta interacción sucede que empezamos a desear que nuestros padres sean iguales a los de nuestros compañeros.

 

Estos primeros contactos, posteriormente, nos llevaran a tener todo un sistema de creencias, que nos conducirán muchas veces al sufrimiento.

El sistema de creencias es el principal responsable de forjar nuestra realidad. Las creencias juegan un papel clave, intervienen en todas las experiencias que desarrollamos a lo largo de nuestra vida y en la imagen que tenemos del mundo que nos rodea. Nuestro sistema de creencias influye de forma determinante en nuestras expectativas, por un lado, nos genera imposiciones que hemos de satisfacer y, por otro, nos aleja de la realidad.

 

LA OFENSA COMO CONSECUENCIA DE LAS EXPECTATIVAS

Para vincularnos, integrarnos, en nuestras sociedades, a menudo convertimos costumbres en creencias: cómo se ha de vestir para un acontecimiento determinado, cómo hay que comportarse en una reunión formal, cómo ha de manifestarse el amor de un ser querido, etc…Y, en ese entorno, vamos creando expectativas diariamente  en cada situación que vivimos y, con cada persona que conocemos.

Nadie está exento de concebir expectativas, las inventamos hacia los demás, pero sobre todo hacia nosotros mismos. Sin darnos cuenta, nos comportamos en base a cómo nuestra pareja, padres, amigos… desean que seamos. De esta manera, sin ser conscientes de que somos nosotros los únicos responsables de nuestra vida, la dejamos en manos ajenas.

Observemos ademas que, si los demás se sienten responsables de nuestras expectativas, su libertad e independencia se sentirán coartadas con el fin de cumplirlas, y, si por el contrario no las satisfacen, seremos nosotros los que nos sentiremos ofendidos y frustrados, además de convertirnos en personas débiles emocionalmente hablando.

Démonos cuenta de que no nos ofende la persona, sino lo que esperábamos que hiciera y no hizo. Con las expectativas, invertimos nuestra vida en una frustración constante.

Al depositar expectativas en algún hecho o persona, vamos desarrollando ilusiones que ademas pueden ser irreales por estar idealizadas: la de que tu pareja te haga feliz, la de encontrar el amor, la de que tus hijos tengan estudios, la de que tus padres te ayuden, la de ascender profesionalmente, etc.

Cuando estos hechos no se cumplen, nos sentimos destrozados ya que creamos un falso plan de vida con lo esperado, que no llega a hacerse realidad. Es decir, se predicen hechos futuros que fallan.

 

VIVIR LIBRE DE EXPECTATIVAS

El modo principal de liberarnos de este sufrimiento gratuito es a través de la ACEPTACIÓN, para ello es primordial modificar nuestro sistema de creencias. Anhelar una realidad simulada nos ahoga en el sufrimiento, aceptarla nos da la oportunidad de transformarla.

Las personas deben sentirse libres y actuar por voluntad propia. Si realizan algo que nosotros anhelamos, se lo agradecemos, pero si efectúan otra acción que no contemplábamos, debemos aceptar lo ocurrido. Esto supone admitir que nos defraudamos por la expectativa, que es nuestra responsabilidad, y no por las acciones del otro.

Al ser conscientes del proceso de las expectativas, las comprendemos y minimizamos su importancia. Aceptamos a las personas y a nosotros mismos tal como somos y respetamos que sean como desean ser.

Además de la aceptación, hay otras acciones que nos permitirán ir cambiando la mentalidad y, por ende la actitud:

  • No obligar a nadie a solucionar tus problemas o a cumplir tus expectativas por el miedo a la decepción. No los hundas, déjalos que sean.
  • Distinguir entre aquello de lo qué somos responsables y aquello de lo que no. La actitud de los demás y las circunstancias de la vida no depende de nosotros, pero  sí depende la forma de manejar estas situaciones.
  • VIVIR EL PRESENTE, esto es muy importante,  y aceptarlo para evitar el dolor de no conseguir las expectativas planteadas para el futuro.
  • Crear metas realistas para ti.
  • Modificar el sistema de creencias.
  • Perdonar

HAGAMOS UN EJERCICIO

Te propongo un ejercicio que te ayudara a vivir con menos frustración y mas aceptación: Durante un tiempo (el que tu consideres, puede ser una semana, un mes…..) trabaja para ser consciente de tus procesos mentales y, en cuanto te sorprendas ante una expectativa, SUSPÉNDELA. Concéntrate en las acciones que normalmente te ofenden, siéntelas y deja que sean tal y como son. Acepta las cosas que sucedan sin juzgarla y sin pretender cambiarlas.

“Yo hago lo mío, y tú haces lo tuyo.

No estoy en este mundo para satisfacer tus expectativas, y no estás en este mundo para satisfacer las mías.

Tú eres tú, y yo soy yo.

Si por casualidad nos encontramos, es hermoso.

Si no, no hay nada que debamos hacer”

Fritz Perls.

 

Pilar López

Consultora de Mindfulness